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jueves, 17 de diciembre de 2009

Demasiada importancia


Me acuerdo cuando nevó en mi patio. Aveces escucho el mismo ruido que hacian las bolitas cuando caían en las luces pero sé que es cualquier cosa menos nieve entonces no miro.
Fue la primera vez. Fue tan mágico... inolvidable. Fueron los primeros días de mi trisquel y el invierno más solitario de mi vida (no me quejo) lo pasé bien conmigo y además tuve que pensar en muchas cosas. Sé sobrevivir, no se me puede olvidar y menos ahora. El fuego alumbra, inmediatamente. Debe.
Nada ha llegado. El fin es eterno para mi, es un solo segundo nomás. Que rico el aire que entra por la ventana. Cuando sentí el ruido, me paré de la cama. No estaba durmiendo... no podía. Rebozante.

domingo, 30 de agosto de 2009

Por que la Vida es mas que eso.

Mucho mas que un computador o que un auto.
Para qué quiero un auto.
Más que un edificio u objetos suntuarios.
Más que una semana llena de pruebas o una mala nota...
Sabiendo que hay tanto por donde moverme, y tanto que conocer, me deprime un poco sentirme encerrada acá y desperdiciar el día cuando hay tanto por hacer afuera.
Mi mamá prefería quedarse durmiendo hasta tarde pero mi papá siempre quería estar despierto temprano.
Yo cuando chica nunca fui la persona mas activa. No soy de las personas que se andan arrepintiendo de todo, eso no me pasa. Tampoco mi vida depende del reloj o de mis responsabilidades. Yo solo dependo de mi humor, de lo que puedo mirar por la ventana.
No podría aguantar una vida en esta ciudad tan gris y tan agitada.
Infectada.
Supe desde hace unos días, que en esto está mi vida.
Mi sobrevivencia no depende de quedarme en la casa.
No es perder el tiempo, si no explotar en segundos.
Romper mis oídos y las ventanas.
Y morir ahogada.
Y por culpa del gas.
Arranca Alejandra, no te van a pillar.
Sea mi simulación, todo estará bien.
Cuando vuelva todo estará igual y mejor.
Sabré cuando dejó de ser un juego... cuando huela a quemado, cuando el cielo se confunda con la ciudad.
Cuando no haya nadie que me abra la puerta.